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Violette Morris: la atleta consentida de Hitler

Escrito por admin 14 de octubre, 2015

La Primera y Segunda Guerra Mundial trajeron consigo un sinfín de historias, para muchos, desconocidas. Es cuestión de adentrarse más a ellas para descubrir datos que se suscitaron dentro de estas etapas bélicas de la historia, tal como me ocurrió al investigar sobre el deporte y su asociación con Hitler… La respuesta no me la esperaba, pues entre tanta información destacó un nombre: Violette Morris, mejor conocida como “La Hiena de la Gestapo”, militar y destacada atleta.

Por Rocío Yelitza / @RocioYelitza

Violette nació en Francia en 1893. De joven ingresó al ejército, y a los 21 años contrajo matrimonio. Esta mujer se convirtió en enfermera de la milicia, y se encargó de conducir una ambulancia, con lo que desarrolló su gusto por los automóviles.

Nueve años más tarde, Morris se divorció, pero su pasión por el automovilismo creció, al grado de practicarse una mastectomía, pues debido al tamaño de su busto, no cabía en el asiento de piloto, ya que chocaba con el volante.

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Además, se destacó como una gran atleta gracias a su fuerte físico. Practicó futbol, natación, waterpolo, boxeo, tiro con arco, lanzamiento de bala y de disco, motociclismo y hasta aviación. Con 1.66 de altura y 66 kilos de peso, para ella las actividades deportivas eran “pan comido”.

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Fue criticada por la sociedad de su época al considerarla “poco femenina”, por lo que su lema fue “Lo que puede hacer un hombre, lo puede hacer Violette”.

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Sin temor alguno, Violette era vista por las calles francesas con sus amantes, hombres y mujeres, y no dudaba en declarar abiertamente su bisexualidad. Cambió sus faldas y blusas por pantalones, corbatas y camisas. Se le encontraba en los bares rodeada de las mujeres más bellas del lugar y siempre con un cigarrillo.

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Su vida era un escándalo, por lo que la Federación Francesa le prohibió ser parte de los Juegos Olímpicos de Berlín 1928, por atentar contra la moral pública, lo que trajo momentos muy duros a su vida, como la demolición del taller de autos que había creado en París.

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Ante este ataque, con poco dinero y el ánimo por los suelos, Violette tomó sed de venganza. En 1935 recibió una carta de la Sicherheitsdienst, una de las agencias SS nazis, donde se le consideraba como invitada de honor a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, evento que Hitler utilizaría como vehículo para expresar su ideología a nivel mundial.

Violette no lo dudó, e incluso, años más tarde, se convirtió en la espía más temida. Ella comunicaba información secreta de Francia directamente a los nazis, entre ello todo lo referente a la Línea Maginot, que era la defensa que construyeron los franceses contra los alemanes.

Tan sólo unos meses después, Alemania pudo internarse en esa línea. Tan sólo hay que recordar esa impactante imagen de Hitler en la Torre Eiffel.

Era tan temida que tomó el sobrenombre de “La Hiena de la Gestapo”, al grado de que diversos ejércitos secretos dieron la orden de ejecutarla de manera inmediata.

Y así sucedió, pues Morris fue ametrallada por la resistencia francesa en 1944, cuando viajaba de Normandía a París. Su cuerpo fue depositado en una fosa común y jamás fue reclamado.

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