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¡Cuántas veces no nos hemos puesto al tú por tú con los guardias de seguridad de los equipos!

Rocío Yelitza @RocioYelitza

Sabemos que su trabajo es salvaguardar la integridad de los elementos de tal o cual equipo, pero lo que no está padre es que a veces tratan a los aficionados como delincuentes.

No estoy diciendo que todos sean así, pues he conocido guardias muy amables y atentos que te dicen de manera educada que por «X» o «Y» motivo no pueden permitirte el acceso, pero hay otros que lamentablemente ven enemigos en lugar de aficionados.

Recalco que no todos, y entiendo que ese es su trabajo; también sé de muchas aficionadas y aficionados que buscan violar todas las medidas y pasarse de listos con tal de obtener el autógrafo o la foto con el futbolista.

Lo que considero como una buena medida es publicar (en el sitio oficial del equipo) un código sobre cómo va a ser el encuentro entre afición y planteles, pues no tiene nada de malo esa interacción entre ambos rubros, siempre y cuando haya respeto.

Considero que los equipos mexicanos a veces son muy herméticos con el acceso a la afición y es cuando me cuestiono la razón por la que son así, pues al final de cuentas, sin los seguidores, el futbol perdería sazón y unos cuantos millones de pesos.

Estamos de acuerdo que plantarnos en la concentración de un hotel no es la mejor medida, pues si lo tomamos literal, se trata de una CON-CEN-TRA-CIÓN, pero tampoco lo es el mal trato de estos elementos. Con un educado «no se puede» entendemos.

Hace años, un jugador nos había citado a mis amigas y a mí para concedernos una entrevista en el área del restaurante del hotel de concentración. Llegamos antes y mientras esperábamos, consumimos más de 1000 pesos en sopas y limonadas.

Hasta ese momento todo bien, pero al terminar nuestros alimentos y pagar, se nos ocurre esperar al futbolista en el lobby. Nuestra sorpresa fue que en ese momento, se nos acercaron unos elementos de seguridad a decirnos que «los aficionados no pueden estar en el hotel».

«Ya te consumimos, ¿por qué nos corres? Nos hubieras corrido mientras comíamos y a ver si te pagábamos», fue lo que respondí. Una de mis amigas se puso muy nerviosa y me decía «mejor vámonos», pero la terca de Rocío gritaba «¿por qué chingaos nos vamos a ir?».

Para no hacerles el cuento largo, el guardia tocó a mi amiga para sacarla del hotel y yo gritaba «no te dejes»… En eso intentó lo mismo conmigo, pero le dije «no sabes ni con quién te metes si me tocas».

Por arte de magia, llegó el jugador, habló seriamente con la gente de seguridad y con el entrenador del equipo, nos ofreció disculpas y desde ahí la seguridad de ese hotel sí es exigente pero no a tal grado.

Fue una mala experiencia que recordé gracias al tema que hoy mencionamos, pero en fin yo quisiera saber…

¿Alguien ha tenido algún problema al respecto?

 

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