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¡Oh, oh! Me enamoré ¡de un futbolista!

Escrito por admin 23 de marzo, 2016

Siempre vienen a mí esas palabras de personas que piensan que las mujeres vemos el futbol sólo para darnos un “taco de ojo”, y aunque no siempre es por ello, no le veo lo malo, y sí, hay historias en las que de plano hay Pamboleras que terminan enamoradas de su jugador consentido.

Por Rocío Yelitza ‘La Presi’ @RocioYelitza

A mí no me consta, pero durante mucho tiempo me comentaron una historia de telenovela: Una aficionada al equipo Cruz Azul iba todos los miércoles a ver a su jugador favorito después del entrenamiento en el estadio, es decir, a Juan Carlos Cacho (¡hace siglos!). La historia termina en que de tanto verse, se hicieron novios y después se casaron…

Insisto, unas fans del jugador me lo contaron, pero yo no sé si su hoy esposa fue aficionada y se enamoraron en el estadio, pero de ser cierto, es una historia en miles.

En el caso de las ligas locales, es fácil que una como seguidora acuda a los entrenamientos, al estadio o a las concentraciones. En ocasiones, llegan a ver a las chicas tantas veces, que les parece raro cuando éstas no se presentan a los lugares antes mencionados.

Puede nacer una amistad entre fans y jugadores, misma que puede ser bien vista por muchos como algo sano, pero mal vista por otro si es que ellos tienen novia, esposa, o bien, por el técnico del equipo. Recordemos que sobre los jugadores pesa la etiqueta de “ojo alegres”.

Pero… ¿qué pasa cuando te enamoras de un futbolista? Por principio de cuentas hay que tener en cuenta que es una figura pública, que tal vez él ya tenga una vida hecha que no conocemos. De repente idealizamos a alguien y ¡pum!, resulta que tenían tan privada su vida que desconocíamos que ya estaba casado o con hijos.

Por mucho que sean amables con nosotras, es muy raro que uno que esté casado llegue a divorciarse por una fan. No digo que sea imposible, pero nosotras debemos tener en cuenta la vida que ellos tenían antes de ser famosos.

Pero si tú tienes a tu jugador consentido, es padrísimo verlos, platicar con ellos (muchos se vuelven confidentes), aprender de alguien que logró sus sueños y sobre todo, apoyarlos en su carrera. A lo largo de estos años he conocido jugadores muy amables, que incluso se han convertido en amigos, y con los que sabes que puedes confiar.

La cosa es saber distinguir entre realidad y lo que llegamos a imaginar, para que el futbol y la convivencia con ellos sea sana, de apoyo mutuo y divertida, como debe ser este deporte. Y por parte de los jugadores, saber marcar la línea entre aficionada y futbolista, respetarla y tratar muy bien a estas chicas que de verdad, apoyan como nadie a sus favoritos.

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