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No soy Puma de marcador, sino de corazón

Escrito por admin 09 de abril, 2019

El siguiente relato llegó a nuestra redacción hace casi 5 años, y por circunstancias que ni nosotras mismas recordamos, quedó archivado. Hoy quisimos rescatarlo, como lo haremos con otros relatos que también salieron a la luz en los archivos de nuestra computadora. Esperamos que lo disfruten.

«No soy puma de marcador, sino de corazón»

Por Maira de Rosas

Mi nombre es Maira de Rosas, tengo 22 años y soy aficionada a Pumas desde que tengo razón (podríamos decir que aplica en mí la famosa porra  «Yo soy Puma desde que estaba en la cuna»). Lo curioso de esto es que ni mi madre, ni mi padre le van a este equipo, más bien mi hermano mayor influenció un poco para llegar a amar los colores azul y oro que representan esta institución educativa.

Pues bien, mi historia comienza desde muy pequeña, en realidad no cuento con la fecha exacta, pero recuerdo que me encantaba utilizar mi uniforme multicolor, ese uniforme característico de un ícono de Pumas: estoy hablando de Jorge Campos. Sí, ese uniforme ya lo recuerdan, era genial, pero bueno, regresando a mi historia, el primer estadio que conocí fue el Olímpico Universitario. Para mí era una nueva experiencia, pues normalmente veía los partidos por televisión junto a mi padre, que ya era costumbre que cada sábado y domingo nos sentáramos frente al televisor a ver el futbol, a tal punto de que mi madre se molestaba porque pasábamos horas, pero adoro ver los partidos con mi padre.

Pues bien, el día que me dijo que iríamos al estadio me emocioné tanto que no pude dormir en toda la noche. El día esperado llegó; recuerdo que me levanté muy temprano para cambiarme, peinarme, y entonces… ¡Está ahí! ¡Es majestuoso el estadio de los Pumas!  Sentir como tu corazón late a mil por hora al saber que verás a tu equipo es una experiencia diferente, una de esas mociones que sentirás y que nunca podrías volver a tener. Para mí, Pumas no es un equipo nada más, no es una playera, en verdad, es un sentimiento, amor por los colores de mi equipo.

En verdad, y lo digo en serio, a pesar de que pasan los años y trato de asistir muchas veces (y si está en mis posibilidades), viajo para apoyarlos, ya sea Guadalajara, San Luis, Toluca, Pachuca, o más cerca de mis posibilidades (el Azteca y el Azul), siempre trato de apoyarlos .

Nunca me arrepentiré de pasar los fines de semana junto a mi padre viendo los partidos, hablando de las jugadas, peleando ( jugando) por decir que nuestro equipo es el mejor. Tal vez este deporte era más para los hombres, pero poco a poco las mujeres han logrado cerrar esa brecha para que no sea mal visto que nosotras veamos futbol. Por mi parte, sé lo que se siente que te digan que ese deporte es para hombres, pero la verdad es que no me importó y apoyo a mi equipo en las buenas y en las malas. ¡Ojo! El apoyar a tu equipo no se trata de lastimar físicamente a tus contrincantes, sino de demostrar cosas positivas en las tribunas. el alentar con tus cánticos, el tener ese sentimiento en el corazón que hace que cada quince días te levantes temprano los domingos porque bien dice la porra:

«Domingo lo dejo todo. Me voy a ver a PUMAS».

Pues bien, aquí mi pequeña historia. Espero que sea de su agrado. Un beso y un fuerte abrazo a las creadoras de la página que pensaron en las mujeres que amamos el futbol suerte y éxito en lo que se propongan.

 

Imagen: El Economista

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