INICIO > Artículos y Reportajes Noticias Opinión Pambolera > ¡Mi despedida del Estadio Azul!

Por Rocío Yelitza #LaPresi @RocioYelitza

No me dejaban acudir al Estadio Azul por ser considerado “un lugar peligro”, sobre todo para una mujer. Así tuve que pedir durante 2 años poder pisar las gradas del coloso del Eje 6 Sur en el entonces Distrito Federal.

Era febrero de 2014, y mi familia había sufrido un asalto afuera de casa en la que los hampones se llevaron una camioneta, dinero, joyas, pero sobre todo dejaron tensión entre nosotros.

Decidimos seguir adelante, la vida continuaba, y uno de mis más grandes desahogos, lo que mitigó mi coraje, mi miedo ante aquel cobarde asalto fue precisamente conocer el Estadio Azul.

Era un sábado caluroso, y un juego que parecía poco atractivo (Cruz Azul contra San Luis). Yo iba acompañada por mi padre, mi hermano y su novia. Confieso que en este momento acabo de googlear la fecha, 7 de febrero de 2004, donde lamentablemente para mí, el resultado fue un 4-1 a favor de los potosinos.

Desde ese momento inició mi historia con este mítico estadio. Aquí, tiempo después, mis padres me dejaron acudir sola; también falté a la boda de mi hermano por ir a ver un Cruz Azul contra Tecos (dirán que estaba loca), pero curiosamente vi una goleada que el uruguayo Richard Núñez le propino a los de la UAG.

Mi primer trabajo como reportera fue precisamente aquí. Pedí mucho tiempo mi acreditación para Pamboleras (hasta le fecha me la han negado), y encontré un medio argentino que me ofreció cubrir al equipo, y ahí sí me la dieron (¡qué chistosos!).

En ese lugar fue la primera vez que acudí con un novio; también formé parte de un grupo de amigos en el que yo era la única mujer y hasta la fecha nos llevamos muy bien.

Y lo que en verdad me llena de emoción es ver esa reconciliación entre muchos aficionados (como yo) y el equipo. Esa última tarde en el Estadio Azul me sirvió para recordar, agradecer, volver a sentir, y dejar a un lado los momentos malos que ha vivido el equipo en las últimas décadas.

Dejé de ir más de un año, sí, en parte por enojo de que los resultados no se daban, y por otro, porque estoy trabajando por un sueño muy importante tanto personal como profesional, e ir al estadio era un gasto que tenía que ahorrarme.

Quise despedirme del coloso con el mismo jersey que usé la primera vez, ¡afortunadamente me quedó! Mi primera camiseta del Cruz Azul, regalada por mi hermano, y que no podía dejar de portar en este último encuentro.

Sí, ahí estuve, cantándote, gritándote, despidiéndote. ¡Hasta siempre querido Estadio Azul!

Deja un comentario


También podría interesarte

6 razones para viajar sola
Alex Morgan inicia con el pie derecho
La sesión de fotos de la próxima 10 de la selección femenil