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#Extracancha: The american way of playing soccer y de cómo el futbol conquistó a los Estados Unidos

Escrito por admin 05 de julio, 2014

Reportaje: The american way of playing soccer y de cómo el futbol conquistó a los Estados Unidos

Por: Georgina Larruz  @XinitaTanguyu

El tiempo regular del partido ya estaba consumado. Las escuadras contendientes tenían en sus manos la clasificación a la siguiente llave de la justa mundialista. Y es que en 90 minutos, cuerpo a cuerpo, defendían el pase a la próxima ronda. La cancha hedía a tiempos extras, mientras el reloj del árbitro central marcaba, de forma contundente, confirmaba esa intuición. La incertidumbre de un 0-0 inundaba los ojos de los espectadores, dibujándoles semblantes de sorpresa, de preparación ante los temidos penaltis. Corazones que latían al ritmo de la batucada brasileña, manos que se iban a la cabeza cada que la pelota tocaba terrenos peligrosos.

Y llegaron 30 mortíferos minutos, aquellos que, siempre aprisionan las piernas de los zagueros. La emoción puede llevar a cometer las más infames faltas, las jugadas más brillantes, los goles de corazón, las atajadas envalentonadas. Todo por hacer el honor a la máxima de Antonio Moreno “El último minuto tiene también 60 segundos”, frase cargada de verdad y que es pauta para desplegar la magia del fútbol. Segundos decisivos, y es que, para Estados Unidos y Bélgica, era una oportunidad de oro para soñar con acercarse al campeonato mundial.

Bélgica, una escuadra que representada por la brillantez de Eden Hazard, la experiencia de Daniel Van Buyten y la revelación del arquero Thibaut Courtois, buscaba trascender de los octavos de final, última vez que se le vio en Copas del mundo cuando fueron superados por dos Brasil.

Estados Unidos, por su parte, equipo comandado por el internacional Jürgen Klinsmann, con figuras de bajo perfil, salvo por el ausente Landon Donovan; elementos suficientes para no generar bullicio entre los Directores Técnicos de Brasil. El equipo de las barras y las estrellas, buscaba llegar a su quinto partido y así ser la segunda selección de la CONCACAF en lograr dicha instancia.

Y, en medio de una afición estremecida en Fonte Nova, el marcador fue inaugurado por Kevin de Bruyne al 93’,y minutos más tarde, en el 107’, el cambio de Marc Wilmots, Romelu Lukaku, terminó por fusilar al arquero Tim Howard, figura del partido. Parecía un partido liquidado a favor de los red devils.

Pero, la mentalidad y el deseo de tener alguna posibilidad de un lugar digno en esta copa del mundo, los de Klinsmann pelearon a muerte el esférico. Era ya el segundo tiempo extra. Y con un soberbio remate con los pies, pero con el ansia de ganar, Julian Green, al 107’ puso el 2-1. Los gringos querían penalties, pero, otra vez la ingratitud del reloj los dejó fuera del certamen, pero con las vestiduras rasgadas en Salvador de Bahía.

EEUU pambolero, proyecto que surge en los 90’s  

La historia de Estados Unidos en los mundiales no tiene mucho que contarnos, de 1954 a 1986 ni siquiera tuvo presencia ¿y para qué tenerla?  Si en su acervo deportivo existe la NFL, la MLB y la NBA, así que el soccer no era un asunto que importara a los promotores del deporte.

No fue hasta 1990 cuando reapareció a la escena en mundiales, clasificándose como segundo en la eliminatoria de la CONCACAF detrás de Costa Rica.  Estados Unidos perdió todos sus encuentros, lo que le dio el penúltimo lugar de las selecciones que participaron en Italia. Una actuación lamentable para el país que sería sede del próximo mundial.

En 1991, Estados Unidos se midió ante Honduras en la Copa Oro con un resultado de 4-3 en penalties. Dos años más tarde, se creó la Major Soccer League (MLS) lo que le dio vía libre a que se desarrollara la justa mundialista en ese país. Fue a partir de 1994 cuando el soccer comenzó su desarrollo a nivel profesional, tarea difícil ante cuatro deportes nacionales de gran envergadura. Y, sin embargo, comenzó la asistencia del país a eventos de fútbol soccer, con actuaciones irregulares e inconsistentes.

Vendría una mejor década en los años 2000 cuando fueron campeones de la Copa oro en las ediciones 2002, 2005, 2007 y 2013; cuando en Corea-Japón alcanzaron los cuartos de final frente Alemania. El timonel a partir de ese momento, Bob Bradley. Pero el soccer aún no tenía el jale de la afición estadunidense, y, una cosa queda clara, el futbol sin hinchas se convierte en un deporte insípido.

Y llegó Sudáfrica,  mundial en el que Estados Unidos llegó a octavos de final, pero que cayó eliminado ante la selección de Ghana (2-1), en tiempos extras, por cierto. Al próximo año, quedó subcampeón de la Copa Oro y Jürgen Klinsmann fue nombrado seleccionador nacional, figura reconocida en la Mannschaft y, seguramente por la Federación Alemana de Futbol.

El crecimiento de la hinchada.

En el año 2006, según la legendaria firma encuestadora Gallup, el fútbol ocupaba el séptimo lugar de audiencia de deportes, por debajo de deportes como el automovilismo, el golf y el patinaje artístico. Dos años más tarde, esta misma casa colocó al pambol como quinto lugar, por debajo de los ‘cuatro grandes’ (futbol americano, 41%; beisbol, 10%; basquetbol, 9%; hockey sobre hielo, 4% y futbol, 4%)  Si bien estas cifras no alcanzaban magnitudes en rating, denotaban un crecimiento en la popularidad de las audiencias.

Para el mundial de Sudáfrica 2010, según la cadena Univisión, 2,3 millones de televidentes siguieron las transmisiones de los partidos.

Pero no fue hasta 2011 cuando el futbol comenzó a posicionarse como opción de entretenimiento entre los estadunidenses. La razón, el paro laboral de los jugadores de la NBA. Según el portal de internet, Examiner.com, el futbol alcanzó el tercer lugar en asistencia a recintos (17 mil 780 espectadores), por debajo de la NFL y la MLB. Según esta fuente, el promedio de aficionados para la liga de futbol americano era de 66 mil 950; en tanto, la media para el beisbol era de 30 mil 352.

En ese año, la campaña de la MLS reflejó un incremento del 6.6%. El equipo de más afición, el Seattle Sounders con 38 mil 495 seguidores.

El soccer comenzaba a conquistar el corazón de los estadounidenses, sobre todo el de los  jóvenes entre 12 y 24 años, según refiere el estudio realizado por el sociólogo Rick Luker. Esta misma fuente revela nombres como Lionel Messi, David Beckham y Cristiano Ronaldo en el imaginario de los pamboleros.

Brasil 2014, el rompe records.

Una audiencia futbolera no sólo se limita a seguir a la liga local, sino también consume futbol internacional, sigue las competiciones como la UEFA Champions League, Europa League, las eliminatorias de la Eurocopa, por mencionar algunos casos. Sigue los torneos de la Liga Premier, Liga BBVA, Bundesliga, Serie A,  por poner algunos ejemplos.

El calendario de la selección de las barras y las estrellas era el siguiente, Ghana, Portugal y Alemania. En el segundo encuentro, 26 millones de espectadores sintonizaron el cotejo, cifra que superó las finales de la NBA (15,5 millones de espectadores) y la Serie Mundial de Beisbol (14,9 millones). De forma contundente, ESPN lo calificó como el partido de fútbol más visto en los Estados Unidos, rebasando, por mucho los 18 millones de televidentes que siguieron el juego entre la selección femenil nacional ante su similar de China en 1999.

 

ESPN hasta el momento reporta que sus niveles de audiencia son superiores por un 30% en comparación con el mundial pasado; en tanto, Univisión, aumentaron un 50%. Esto, a su vez, refleja la inversión monetaria que han concedido a las transmisiones de este Mundial (100 millones de dólares)

Además, la afición estadunidense decidió apoyar a su equipo en Brasil, no es gratuito que haya sido el país que haya comprado más entradas a los estadios: 198 mil 208 boletos. Y, por si fuera poco, se ha triplicado la venta de jerseys mundialistas.

En tanto, en las plazas públicas del país se colocaron pantallas para que se congregaran cientos y miles de aficionados para apoyar a su selección. Personajes como Barack Obama dieron el voto de confianza al combinado nacional en mensajes de Facebook, Twitter e Instagram.

Hoy en día, Estados Unidos atraviesa por el fervor futbolero, y si las cifras no mienten, los nuevos pamboleros serán quienes decidan su popularidad. No importa que hayan sido eliminados en esta ocasión, pero, seguramente, que el dejo de pasión logró proyectarse en aproximadamente 21.5 millones de aficionados que estuvieron presentes durante los 120 minutos de ese juego contra Bélgica.

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