INICIO > Noticias Opinión Pambolera > “Los de seguridad”

Tan sólo quería conocer a mis ídolos, no quería molestarlos, lastimarlos o causarles algún problema… Sólo una foto, un autógrafo, un “hola”.

Rocío Yelitza @RocioYelitza

Entiendo que en los clubes de futbol hay reglas y normas establecidas por el técnico, la directiva u otros funcionarios. También entendemos que los futbolistas son seres humanos que como una, se cansan, quieren relajarse y olvidarse de todo.

También sé que a veces una como aficionada o aficionado llegamos al punto del “acoso sin intención” con tal de demostrar nuestro cariño o estima hacia nuestro ídolo o ídola, y no nos percatamos de que tal vez no sea el momento adecuado para que el atleta nos atienda. La mayoría de las veces, y a pesar de todo, ellos ceden.

Durante mi época de aficionada “caza fotos” y “caza autógrafos” me topé con mi mayor problema, ¡sí!, aquellos hombres gigantes a los que llamábamos “los de seguridad”. Esos elementos responsables de la integridad de los equipos.

Muchos con actitud de mal encarados (es parte de su trabajo), otros que llegaban a ser groseros, como si la tarea de cuidar a un famoso les diera el poder de ser prepotentes con la afición. Estaban esos que nos decían “los aficionados no pueden pasar al hotel de concentración”, como si de una fortaleza se tratara y el portar el jersey del equipo fuera el pasaporte para que te prohiban ingresar a un establecimiento público.

Al acudir afuera del estadio, nos llegó a pasar que el director deportivo exigía poner una reja de aproximadamente 2 metros para separar a la afición de jugadores; entiendo el concepto de seguridad, pero creo que en ocasiones ese vínculo se rompe con esas barreras.

A mí me dolían esas vallas, pues sentía que nos separaban, nos dejaban en segundo lugar, como si fuera una utopía acceder a nuestros jugadores favoritos.

He de reconocer que también me he topado con “los de seguridad” más accesibles, con quienes intercambié palabras, incluso se volvieron conocidos míos y dentro de las posibilidades que su trabajo conlleva, entendieron el papel de aficionada.

Ser “el de seguridad” no es cosa fácil, pues tienen a su cargo una responsabilidad muy grande: preservar la integridad de personas públicas. A mí no me quedó más que entender eso, a veces no comprendemos las estrategias que ellos implementan para cuidar, en este caso, al equipo.

Es una batalla constante, y una se las ingenia para “burlarlos” como consumir en el restaurante de los hoteles de concentración, no usar jerseys del equipo, o quedar con algún jugador que autorice el acceso.

Lo que sí no está permitido es que abusen de la afición. En alguna ocasión, casi nos sacan del hotel, a pesar de haber consumido una buena cantidad en el restaurante. Esperábamos a un jugador para una entrevista. El elemento quiso cargar a una de mis amigas para sacarla del lugar. ¡No tienen derecho a tocarte si no estás haciendo nada malo! Así que ¡aguas!

A mí me gustaría ahora preguntarles, ¿cómo se llevan con “los de seguridad” de los equipos? ¿Qué experiencias tienen con ellos?

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